Luz y sencillez para un espacio de oración. Reforma de una capilla en Madrid.

TERRITORIO

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[HÁBITAT: VALLECAS, MADRID [40°23’51.5”N 3°39’48.0”W]

La Parroquia de Nuestra Señora de la Peña se encuentra en una manzana céntrica del denso barrio madrileño de Vallecas, en la esquina de las calles López Recuero y Puerto de Canfranc, en una posición muy cercana a la Avenida de la Albufera y a la M-30. Curiosamente, la entrada no se realiza desde la calle principal, sino que se esconde en la pequeña calle lateral (López Recuero), dando acceso a un precioso claustro-jardín, que distribuye el templo y la parroquia a su alrededor.

EXISTENCIA

La Parroquia fué consagrada en el año 1969, diseñada por el arquitecto Luís Laorga (Premio Nacional de Arquitectura en 1946, junto con Francisco Javier Sáenz de Oiza).

Luis Laorga había construido ya varias parroquias dentro y fuera de Madrid, pero a diferencia de éstas otras, en Ntra. Sra. de la Peña introduce una variación tipológica: en lugar de proporcionar un espacio exterior de antesala al templo, la entrada se produce directamente desde la calle (incluso desde la calle lateral) hacia un patio interior que funciona como distribuidor.

Esta situación afecta al carácter de la parroquia, rebajando la escala, más cercana a lo doméstico que a lo representativo, valorando el uso habitual, diario y más personal, por encima o al menos por igual, que el uso festivo para grandes grupos.¹

La Parroquia de Nuestra Señora de la Peña es una parroquia viva, con profundas raíces en el barrio y con un flujo continuo de personas en su interior. Por eso nos planteamos una cuestión fundamental en el diseño: como llegar a dar un nuevo aspecto a un lugar íntimo como la capilla y conseguir que los propios fieles perciban como suya esta parroquia, manteniendo el sentimiento de comodidad y calidez.

REVALORIZACIÓN

La capilla es un espacio trapezoidal, casi cuadrado, y desde siempre, longitudinal. Pero nosotros pensamos que no se adecua del todo a los requisitos litúrgicos actuales de una Iglesia abierta al mundo. La capilla es, quizás, la unidad mínima en cuanto a espacio de oración y culto colectivo y, como tal, debería servir de modelo a espacios mayores, y no ser relevada a una posición secundaria.

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El altar, y con él el sagrario, se encuentra oculto en la esquina, tras un muro de hormigón, propiciando una visión directa y perpendicular de los fieles hacia el altar mayor de la nave principal. Es una situación no del todo favorable, ya que sacrifica la individualidad de la capilla. El primer paso, pensamos, y el de más importancia, es cambiar el esquema general de funcionamiento. Aprendiendo de los grandes referentes centralizados de la historia, como el templo de Sant’Andrea al Quirinale de Bernini, en Roma, decidimos convertir este espacio direccional en un espacio central, moviendo el altar al lado mayor. La planta sigue siendo un trapecio, pero será el eje menor el que albergue la entrada, la sede, el ambón y el altar. Y el eje mayor, el eje democrático, será el que acoja a los fieles. De esta forma conseguimos que el altar esté en el centro, acercándolo al pueblo y facilitando la participación de los fieles en la liturgia.

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MATERIALIZACIÓN

El proyecto parte de dos únicas peticiones, mantener las tres figuras existentes (el Cristo, la Virgen y el sagrario) y la conexión con el altar mayor, ya que durante la misa el párroco entra en la capilla, donde se sitúa el sagrario. Para controlar los costes nos proponemos no modificar la estructura ni los paramentos existentes y, en cambio, conseguir lo máximo posible de la situación actual. La capilla cuenta con una ventana cuadrada abierta a un patio interior, que no explota todo su potencial, y con un gran paramento acristalado hacia el altar mayor.

El objetivo es diseñar un espacio propicio para la oración y el recogimiento, y tras varias pruebas decidimos realizar una operación sencilla para potenciar los tres elementos icónicos, enmarcándolos con cercos de acero corten y dándoles una unidad material para conseguir un fondo protagonista que mantenga la tonalidad rojiza general de la parroquia. Pensamos que, dadas las reducidas dimensiones del espacio, nuestra propuesta no se puede limitar a un lavado de cara. Está en nuestra mano la posibilidad de generar nuevas relaciones entre los elementos de la capilla y los fieles que la visiten y aportar una serie de valores arquitectónicos, perceptivos y espirituales añadidos.

Dividimos la longitud de la fachada del altar en tres partes iguales, cada una de ellas modulada en otras tres partes, y recolocamos las tres imágenes. El Cristo, en el centro, presidiendo; la Virgen a la izquierda, unida e iluminada por la luz natural que resbala por la ventana (la cual recibe un propósito, una razón de ser) y el Sagrario a la derecha, en conexión directa con el altar mayor.

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El acero corten da calidez y crea un contraste con el fondo del altar para resaltar las tres imágenes, al mismo tiempo que dialoga con el acabado ocre de los altares actuales. Así damos continuidad a lo existente y conseguimos un acabado limpio, sencillo y atractivo.

La orientación general de la capilla hace referencia al altar y al Cristo, como signo de respeto. Giramos tanto los bancos como los elementos de iluminación y añadimos un punto dinámico al espacio, una pizca de tensión.

Mantenemos la capacidad de la capilla, unas  45 personas, divididas entre los bancos centrales a ambos lados del pasillo de entrada y dos bancos en las esquinas de la capilla que conforman y dan geometría al resto.

Por último, aparece un cuarto elemento: el acceso. Utilizando el mismo lenguaje, diseñamos una puerta de acero y vidrio que termina de relacionar la capilla con el resto del templo, proporcionando una interesante secuencia visual de aproximación.

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APROXIMACIÓN DESDE LA ENTRADA AL TEMPLO

COMPONENTES

Nos parece adecuado, a modo de anexo, mencionar también el mobiliario diseñado para la capilla. Lamentablemente, la primera opción que diseñamos, la que más nos gustaba, no se adaptó perfectamente a las necesidades flexibles de la capilla. Se trataba de un altar conjunto, hecho en una única pieza de carpintería, que aglutinaba la mesa, la sede y el ambón con unas formas sencillas y muy atractivas.

Finalmente las condiciones de uso de la capilla supusieron la separación de la pieza única en una segunda opción, con cuatro componentes, esta vez en acero, reutilizando el altar existente.

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Equipo:  José Miguel Sánchez, Iván Samaniego.

Cliente:  Parroquia Nuestra Señora de la Peña, Vicaría IV.

Constructor:  Jigranji S.L.

Estado: Construido. Puedes ver el proyecto construido en intenso.studio/luz/

 

NOTAS:
1. ARENAS LAORGA, Enrique (2015). Luis Laorga, arquitecto. Tesis (Doctoral). E.T.S. Arquitectura (UPM). Archivo Digital UPM.