Sobre la arquitectura de Aires Mateus.

Es sólo casualidad a medias el parecido entre el título de este artículo y el nombre que dimos a la plataforma en la que éste se alojaría. Cuándo la relación entre lo que queremos compartir en esta plataforma y lo que vimos en el conocido proyecto de los hermanos Aires Mateus apareció en nuestras mentes, todo parecía encajar: ésta era una buena forma de dar comienzo a este discurso.

Este artículo proviene de una pequeña investigación sobre la obra de los hermanos Aires Mateus que realizamos hace años. En dicha investigación analizamos una foto (la portada que ilustra este artículo) que cambió radicalmente nuestra forma de estudiar el proyecto. En ella, una panorámica de Alenquer desde el otro lado del valle, se aprecia una serie de edificios y viviendas dispuestas sobre una ladera bastante empinada. Todas son diferentes, unas pequeñas y otras grandes, unas antiguas y otras más actuales, pero solo una destaca sobre el resto y la razón es bien sencilla: mientras que el resto absorben la luz, ésta la emana.

La casa en Alenquer está pensada como un continuo juego de cambios e inversiones, que rompen con la idea preconcebida de edificación residencial.

Los hermanos Aires Mateus tienen en consideración la importancia del patio dentro de la arquitectura vernácula y lo mantienen, pero invierten su colocación y su significado. La casa no es la que envuelve al patio, sino que es éste el que envuelve a la casa. Esto puede llevar a varias interpretaciones:

-Desde un punto de vista exterior y lógico, el patio actúa como vivienda al ser sus límites las fachadas exteriores. Un transeúnte imaginará que tras el muro existirá edificación, y no un vacío.

-Al mismo tiempo, la propia vivienda podría ser el patio, al ocupar la zona central. Invierte así sus funciones, y en lugar de recibir luz, la desprende.

Como consecuencia de esta inversión, se produce el efecto que mencionamos antes: observando el pueblo desde la lejanía, se puede ver el contraste entre los huecos negros del resto de casas, que absorben la luz, y los huecos blancos, que la emanan, en la obra de Aires Mateus.

Decía Alberto Campo Baeza que “al final toda esta casa no es más que un muy brillante ejercicio de luz. La luz blanca recortada en la sombra arrojada danza sobre la super­ficie del agua excavada. Es una escena a contemplar. La luz sólida se mueve a lo largo del día sobre un fondo de luz reflejada que llena el aire que llena estas cajas sublimes y produce efectos de la máxima belleza.”  ¹

Por otro lado, Juan Miguel Otxotorena escribía que “ha estado siempre muy claro que lo que uno dibuja revela cómo y en qué claves piensa cuando proyecta. Las imágenes y los recursos gráficos mediante los que se representa un proyecto expresan, se quiera o no, las claves intencionales que guían su concepción. […] Quizá sea ésta una de las cosas que destacan con más claridad y fuerza al contemplar las propuestas y los proyectos de los hermanos Aires Mateus: su especial manera de dibujar. La opción por rellenar de negro las superficies seccionadas en las proyecciones planas de los edificios ideados, verticales y horizontales, no puede considerarse irrelevante. Refleja una actitud metodológica precisa y, desde luego, original e inusual. […] La arquitectura de los hermanos Aires Mateus parece decantarse por la opción más directamente atenta a la centralidad de la idea de espacio en el propio proyecto.”  ²

Pues bien, quizá estemos ante un verdadero ejemplo de arquitectura en la que el principal y único material de construcción es la luz, una luz sólida que invierte su significado, toma el papel de lleno y deja de ser vacío.

 

NOTAS:
1. CAMPO BAEZA, ALBERTO (2004). UN PUÑADO DE AIRE. ARTÍCULO. REVISTA 2G, NÚMERO 28.
2. OTXOToRENA, JUAN Miguel. (2003). a propósito de los proyectos de los hermanos aires mateus. ARTÍCULO. REVISTA aa, NÚMERO 25.